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El Gobierno cubrirá el 50% del financiamiento del año en febrero

Con los dos bonos que emitirá a fin de mes ya habrá colocado más de USD 15.000 millones. El Tesoro busca reducir el impacto de la suba de tasas en Estados Unidos.

 

Las altas necesidades de financiamiento vuelven a la Argentina un país «muy vulnerable», según reconoció el propio presidente Mauricio Macri en una entrevista a fin de año. Y esto se notó con claridad a lo largo del mes: el aumento de las tasas de interés de los bonos norteamericanos impactó negativamente en la deuda local, cuyos precios cayeron mucho más que el resto de los emergentes.

El mercado castigó a la Argentina justamente por esa dependencia del endeudamiento. Se trata, en definitiva, de los recursos que hacen falta para hacer frente al gradualismo fiscal, que implica una lenta reducción del déficit de las cuentas públicas. El riesgo país sube más de 10% en el año (roza los 400 puntos básicos contra 360 a principios de año) y conseguir crédito se encareció por lo menos un punto porcentual.

Lo que hasta hace poco más de un mes costaba 6% anual en dólares (por ejemplo emitir deuda a diez años) ahora es 7%. Si bien no impacta sobre los títulos ya emitidos, sí lo hará sobre las futuras emisiones. Por eso resulta clave salir a enviar señales tranquilizadoras a los inversores sobre la capacidad de financiamiento del Gobierno.

A mediados de la semana próxima, justo antes de fin de mes, el Tesoro anunció que emitirá dos nuevos bonos en pesos, uno con vencimiento en 2020 y otro en 2023. El capital estará ajustado según la evolución del CER (es decir inflación minorista) más una tasa de interés adicional. La colocación repite la efectuada a fines de enero, pero con deuda algo más larga.

De esta forma, el ministro de Finanzas, Luis «Toto» Caputo, mantiene la estrategia de financiarse en forma creciente en el mercado interno y en moneda local. Pero no necesariamente el financiamiento provendrá exclusivamente de fuentes locales. Una parte de la nueva deuda será comprada por compañías de seguros y fondos comunes de inversión, pero lo más probable es que por lo menos un tercio sea adquirido por inversores extranjeros que ingresarán dólares para posicionarse en pesos a tasas de interés reales positivas (es decir que superan a la inflación).

Aunque el monto que se colocará dependerá de la demanda, el objetivo oficial es terminar febrero con más del 50% de las necesidades del año cubiertas. Entre los USD 9.000 millones colocados en enero y el equivalente a USD 3.600 millones en el mercado local, el Tesoro ya había conseguido el 42% de los USD 30.000 millones que precisa para el año. Ahora va por un monto que no bajaría de otros USD 3.000 millones a 4.000 millones adicionales, con lo que habrá superado los USD 15.000 millones en nuevo financiamiento cuando sólo transcurrieron dos meses del 2018.

La movida busca reducir la ansiedad del mercado respecto a la capacidad de pago de la Argentina. Y demostrar que aún en un escenario de tasas más altas el Gobierno tiene capacidad de financiamiento interna, es decir no es tan dependiente del fondeo internacional.

Una de las opciones que tiene en carpeta el Tesoro es salir a buscar parte del financiamiento que resta del año a otros mercados distintos al dólar, por ejemplo emitir nuevamente deuda en euros o en yenes. El motivo es que las tasas de interés son mucho más bajas.

La apuesta última es bajar el riesgo país y recuperar el terreno perdido en estas últimas semanas en relación con Brasil, que volvió a transformarse en un mercado favorito para los inversores de deuda, incluso relegando a los bonos argentinos.

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