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EE. UU. busca bajar la tensión por Malvinas mientras avanza la disputa por el petróleo

Washington evitó fijar una posición sobre la soberanía de las islas. Argentina, en tanto, activó una vía de arbitraje internacional por el proyecto Sea Lion.

Estados Unidos busca «desescalar» la tensión entre Argentina y el Reino Unido por la cuestión Malvinas y mantiene una posición oficial sin tomar partido por la soberanía de las islas, mientras Argentina avanza con un procedimiento de arbitraje contra el proyecto petrolero Sea Lion. El escenario diplomático se tensó después de que el Gobierno argentino notificara al Reino Unido que recurrirá al mecanismo previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar si Londres no detiene el desarrollo hidrocarburífero.

La posición estadounidense fue expuesta por Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, quien señaló que una eventual decisión de asistencia militar al Reino Unido corres pondería al presidente Donald Trump. Al mismo tiempo, describió a Argentina como «un gran amigo» y destacó la relación «especial» que Washington mantiene con el Reino Unido.

En paralelo, el Foreign Office convocó a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, para expresar su rechazo a las medidas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei contra la explotación petrolera en el área de las islas. El Reino Unido sostiene su posición sobre la soberanía y defiende el derecho de autodeterminación de los habitantes de las islas.

La Argentina, por su parte, sostiene que la explotación de recursos naturales en el área en disputa no puede avanzar sin resolver previamente la controversia de soberanía. El Gobierno notificó formalmente el inicio del procedimiento de arbitraje previsto en el Anexo VII de la Convemar, con el objetivo de impedir la explotación de hidrocarburos vinculada al proyecto Sea Lion.

El proyecto está ubicado en la Cuenca Malvinas Norte y es desarrollado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. La participación corresponde en un 65% a Navitas y en un 35% a Rockhopper, mientras que la primera etapa del desarrollo tiene como objetivo comenzar la producción durante el primer trimestre de 2028.

La empresa británica aseguró que el conflicto diplomático no modificó hasta ahora el cronograma que mantiene para Sea Lion. Rockhopper informó que la perforación de desarrollo está prevista para comenzar a principios de 2027 y que el proyecto se encuentra financi ado para alcanzar el inicio de producción previsto para 2028.

El desarrollo contempla reservas estimadas en alrededor de 1.700 millones de barriles y una producción que podría alcanzar hasta 200.000 barriles diarios hacia 2030. Rockhopper también informó recientemente una ampliación de capital de 180 millones de dólares mediante una colocación de acciones y otros 20 millones a través de una oferta abierta.

La empresa sostuvo que las medidas impulsadas por el Gobierno argentino generaron mayor atención política y mediática, pero afirmó que no modificaron el calendario previsto. Al mismo tiempo, destacó el «continuo y firme respaldo» del Gobierno británico y de las autoridades de las islas.

Mientras Washington plantea públicamente la necesidad de evitar una escalada entre sus dos aliados, Argentina profundiza la estrategia diplomática y jurídica contra la explotación petrolera en el área de las Malvinas y las empresas involucradas mantienen, por ahora, el calendario anunciado para Sea Lion.

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