Un joven de 26 años murió por hantavirus luego de contagiarse en una zona rural

El paciente permaneció 48 horas internado entre los centros de salud de Aluminé y Zapala. Fue derivado a terapia intensiva con asistencia mecánica y falleció el lunes tras un paro cardiorrespiratorio.
Un joven de 26 años murió por hantavirus en Neuquén tras permanecer 48 horas internado entre los hospitales de Aluminé y Zapala. El caso activó el seguimiento sanitario de sus contactos y volvió a poner el foco en una enfermedad endémica de la cordillera con una letalidad cercana al 40%.
El fallecido, identificado como Cristian Huichaqueo, residía en la zona rural del centro de la provincia y realizaba tareas laborales vinculadas al campo en la Región del Pehuén.
De acuerdo con el Ministerio de Salud neuquino, es el primer caso confirmado del año en la provincia, donde el promedio histórico es de dos casos anuales, con picos de hasta ocho, como ocurrió en 2001, y períodos sin registros, como entre 2014 y 2016.
El diagnóstico fue confirmado por el Laboratorio Central de Neuquén después de analizar las muestras del paciente. El joven había ingresado el sábado 15 al Hospital de Aluminé con fiebre superior a 38°C, dolores musculares, dificultad para respirar y dolor abdominal intenso.
Su cuadro empeoró con rapidez y los médicos dispusieron el traslado urgente a la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Zonal Zapala. Allí requirió asistencia respiratoria mecánica, pero sufrió un paro cardiorrespiratorio y falleció el lunes.
Aisalaron a 15 personas y sigue contactos entre Ruca Choroy, Aluminé y Zapala
La directora del hospital de Aluminé, Angélica Huglich, informó al diario Río Negro que hay 15 personas aisladas de manera preventiva. La profesional explicó que el seguimiento epidemiológico alcanza a convivientes, allegados y personas que compartieron traslados o instancias de atención médica con el paciente.
Huglich indicó que el joven vivía solo, aunque por otro problema de salud se alojaba en la casa de un familiar. También precisó que todavía no se había determinado la cepa que contrajo y recordó que el período de incubación va de cuatro a 40 días.
En la investigación preliminar del caso se identificaron antecedentes de avistamiento de roedores y contacto directo con aves de corral en el entorno donde vivía el joven. Según la cartera sanitaria, el riesgo de contagio existe durante todo el año y no depende de la floración de la caña colihue.
La médica detalló que el diagnóstico inicial se dificultó porque el paciente también presentaba quistes hidatídicos de gran tamaño. «El paciente ya padecía un cuadro de salud, que eran quistes hidatídicos grandes y se mezclaron los síntomas», dijo.
En otra declaración, agregó: «Estaba muy mezclado con sus grandes quistes y hacía confusa la situación». Esa enfermedad previa provocaba síntomas digestivos, fiebre y diarrea, lo que complejizó la interpretación del cuadro en los días previos.
Una vez confirmado el hantavirus, se activó un protocolo conjunto entre el Ministerio de Salud, el área de Epidemiología, los hospitales de Zapala y Aluminé y el Centro de Salud Intercultural. El comité reconstruyó los movimientos del paciente para definir quiénes debían quedar bajo aislamiento preventivo.
La directora del hospital también buscó acotar el nivel de riesgo. Señaló que para el contagio entre personas se requiere contacto estrecho conviviente, compartir fluidos o haber estado sin protección a menos de un metro del paciente durante más de 30 minutos, y descartó peligro para contactos casuales.
La variante Andes Sur obliga a una vigilancia especial en la región
El hantavirus es una enfermedad viral aguda grave causada por el virus hanta. Según Salud de Neuquén, en la región andina circula en un roedor conocido como colilargo, que transmite el virus al eliminarlo por saliva, heces y orina.
En la Argentina hay cuatro regiones endémicas: Norte, Noreste, Centro y Sur. Esta última abarca Neuquén, Río Negro y Chubut, y concentra la variante Andes Sur, la única en el mundo en la que se documentó transmisión interhumana.
El síndrome cardiopulmonar por hantavirus suele empezar con síntomas parecidos a una gripe: fiebre, dolores musculares y cefalea. Puede avanzar con rapidez hacia una insuficiencia respiratoria grave.
Las vías de contagio más frecuentes son la inhalación de partículas contaminadas en espacios cerrados y poco ventilados, el contacto directo con superficies contaminadas y, con menor frecuencia, las mordeduras. También puede haber transmisión entre personas en contactos estrechos durante etapas iniciales de la enfermedad asociadas a la variante andina.
Las recomendaciones oficiales incluyen lavar la vajilla después de usarla, limpiar superficies con una solución de una parte de lavandina por cada 10 de agua y guardar los alimentos en recipientes cerrados. También se aconseja desmalezar un radio de 30 metros alrededor de la vivienda, tapar orificios en paredes, techos, puertas, ventanas y cañerías, y ubicar huertas y leñeros lejos de la casa.
Antes de entrar en galpones, depósitos o construcciones cerradas, Salud recomienda ventilarlos al menos 30 minutos y cubrir nariz y boca con barbijo o pañuelo húmedo. Las autoridades desaconsejan barrer en seco para evitar que se levante polvo potencialmente contaminado.




