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Un estudio revela una nueva red cerebral importante en la enfermedad de Parkinson

Una investigación publicada en Nature aporta una mirada innovadora sobre cómo se organizan los circuitos cerebrales involucrados en el Parkinson. Los resultados abren nuevas líneas de trabajo para comprender mejor la enfermedad y optimizar estrategias terapéuticas.

Una investigación internacional publicada este mes en la revista científica Nature identificó un hallazgo central en la comprensión de la enfermedad de Parkinson. La presencia de hiperconectividad en la red de acción somato-cognitiva (RASG), un sistema cerebral que integra pensamiento, planificación y control del movimiento.

La RASG, descrita por primera vez en 2023, mostró una comunicación excesiva con estructuras del subcórtex en personas con Parkinson. Este descubrimiento refuerza la idea de que la enfermedad no se limita únicamente a la disfunción de los ganglios basales, sino que involucra redes funcionales cerebrales más amplias y complejas.

Según los autores, esta hiperconectividad impacta directamente en la planificación motora, la coordinación de movimientos, diversos procesos cognitivos y funciones vitales, lo que ayuda a explicar la variedad y progresión de los síntomas clínicos del Parkinson.

El estudio analizó datos de más de 800 personas de Estados Unidos y China, incluyendo pacientes con Parkinson, personas sanas y pacientes con otros trastornos del movimiento. Este amplio enfoque comparativo permitió identificar patrones específicos asociados a la enfermedad.

Además del análisis observacional, los investigadores evaluaron distintas terapias neuromoduladoras, como la estimulación cerebral profunda, la estimulación magnética transcraneal (EMT), el ultrasonido focalizado y otras técnicas. En un ensayo clínico específico, 18 personas con Parkinson recibieron EMT dirigida a la RASG.

Los resultados fueron contundentes: el 56% de los pacientes mostró mejoras clínicas tras dos semanas cuando la estimulación se enfocó directamente en la RASG, frente a un 22% de mejoras cuando se aplicó en zonas cerebrales adyacentes. En términos comparativos, la estimulación dirigida a la RASG fue 2,5 veces más eficaz.

Las conclusiones terapéuticas del trabajo indican que todas las intervenciones resultaron más efectivas cuando lograron reducir la hiperconectividad entre la RASG y el subcórtex. A partir de estos datos, los autores proponen avanzar en el desarrollo de terapias no invasivas, como el uso de electrodos de superficie sobre la RASG y ultrasonido focalizado de baja intensidad.

El estudio fue llevado adelante por el Laboratorio Changping, la Universidad de Medicina de Washington y otros centros internacionales. No obstante, los investigadores advierten sobre sus limitaciones: el ensayo clínico se realizó con un grupo reducido de pacientes y las intervenciones no detienen la progresión de la enfermedad, sino que mejoran la expresión clínica de los síntomas.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo causado por la acumulación patológica de α-sinucleína, procesos inflamatorios, estrés oxidativo y muerte neuronal. Actualmente afecta a más de 10 millones de personas en todo el mundo, y continúa siendo uno de los grandes desafíos de la neurología moderna.

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