Realizan inventario de la flora y fauna de la Reserva Santa Catalina

Los trabajos son desarrollados por investigadores de UNNE y CONICET. En los últimos días fueron evaluados pastizales que sobrevivieron a los incendios del último verano. El predio tiene una extensión de 275 hectáreas.
La administración capitalina informó que avanza la recuperación de la Reserva Natural Santa Catalina. Allí, investigadores de la UNNE-CONICET, actualmente, realizan estudio de las diversas especies que habitan el predio, que tiene una extensión de 275 hectáreas y que, durante el último verano, padeció incendios.
El subsecretario de Planificación Ambiental, Alejandro Cristiá, precisó que en las tareas de investigación «se encontraron aspectos muy interesantes como, por ejemplo, pastizales que no fueron afectados por los incendios durante enero y febrero de este año, es por ello que quieren entender por qué el fuego no los afectó, cuáles son las condiciones que tiene».
Además, indicó que «los biólogos aseguran que hay pocas reservas naturales que tengan un inventario tan exhaustivo como este. Acá hay más de 70 especies de árboles y más de 75 especies de hongos».
En esa línea, resaltó que «la Reserva Santa Catalina, además de ser un lugar de esparcimiento y contemplación, tiene un potencial de generar información valiosa para la toma de decisiones de políticas públicas contra el cambio climático».
«Se está trabajando en restauración activa y pasiva de un bosque que por mucho tiempo sufrió un uso irracional de sus recursos», dijo, a su turno, Roberto Salas, investigador del Instituto de Botánica del Nordeste -IBONE-, un organismo dependiente del CONICET y de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).
Este profesional es el coordinador de equipo científico encargado de llevar adelante el estudio y el inventario.
«Estamos enfocados principalmente en los árboles en esta primera etapa», sostuvo Salas y agregó que «el bosque tiene más de 70 especies de árboles, lo cual es un número interesante, más teniendo en cuenta que durante mucho tiempo hubo extracción de madera».
Con respecto a las especies encontradas, el investigador sostuvo que hay «árboles como los Urunday, que tiene una madera que fue la más extraída en este lugar; hay Guayaibí, que su madera se suele utilizar para muebles de interior; Guaviyú que tiene frutos comestibles, entre otros». Asimismo, afirmó que se detectaron «renuevos de pequeños arbolitos en el interior de la reserva, lo cual es muy positivo».
En cuanto a la importancia de contar con este espacio natural, Salas remarcó que «este pedazo de bosque, con esta potencialidad, implicaría que estamos teniendo un balance entre la vida humana y la restauración de los ambientes».
El secretario de Coordinación , Hugo Calvano, recorrió el lugar y afirmó que «a comienzos de este año se creó el Comité de la Reserva Natural Santa Catalina con un equipo de trabajo, que está en contacto con el Comité Iberá, un ejemplo de cómo una política pública sostenida en el tiempo, que tiene como eje a la naturaleza, puede generar políticas sostenibles, preservación y desarrollo».



