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Otamendi contra el arbitraje: «Que designen al próximo campeón y así no competimos»

El Millonario cayó ante su clásico rival y terminó el encuentro con nueve futbolistas. La actuación de Nicolás Ramírez desató fuertes reclamos del plantel y del cuerpo técnico visitante.

La derrota de River por 1-0 ante Boca , este domingo 1 de noviembre, en La Bombonera, por la decimoquinta fecha del Torneo Clausura 2026, dejó mucho más que un resultado adverso para el conjunto de Leonardo Ponzio. Las dos expulsiones sufridas durante el encuentro, sumadas a una serie de decisiones arbitrales cuestionadas, provocaron el enojo de los futbolistas del Millonario, que apuntaron contra el árbitro Nicolás Ramírez y el funcionamiento del VAR. Tras el partido, Nicolás Otamendi expresó su indignación con una dura declaración dirigida a la conducción del fútbol argentino.

El capitán no ocultó su malestar al retirarse del estadio y cuestionó los criterios utilizados por la terna arbitral durante el Superclásico. En ese contexto, lanzó una frase que rápidamente tomó repercusión: «En el próximo torneo, que designen quién va a ser el campeón y directamente no competimos».

El defensor también consideró que el arbitraje no mantuvo el mismo criterio para ambos equipos y sostuvo que River fue perjudicado por decisiones que condicionaron el desarrollo del encuentro. «El arbitraje tiene que estar capacitado para dirigir un Superclásico. Hoy no se midió con la misma vara en diferentes jugadas, en amarillas y rojas, y fuimos condicionados», manifestó.

Además, el subcampeón del mundo reconoció que el rendimiento futbolístico del Millonario estuvo lejos de lo esperado, aunque rechazó que Boca hubiera conseguido una superioridad determinante durante el partido. «Se puede hablar del juego nuestro, que no fue el que quisimos hacer, pero tampoco Boca nos jugó como para decir que fueron mejores. Con dos jugadores más, la tenencia de pelota obviamente va a ser mayor», explicó.

Uno de los principales focos de discusión estuvo relacionado con las tarjetas rojas que recibió River. La primera llegó durante los minutos iniciales del encuentro, cuando Lucas Martínez Quarta fue expulsado por una infracción sobre Miguel Merentiel, luego de que Nicolás Ramírez revisara la acción a través del VAR.

La decisión modificó rápidamente el planteo del equipo visitante, que debió afrontar prácticamente todo el encuentro con un futbolista menos. La situación se complicó todavía más en el complemento, cuando Gonzalo Montiel recibió la tarjeta roja directa por una infracción sobre Lautaro Blanco y dejó al Millonario con nueve jugadores.

Sin embargo, en River también cuestionaron otras decisiones disciplinarias que, desde su interpretación, no tuvieron el mismo tratamiento. Una de ellas fue una infracción de Leandro Paredes sobre Tomás Galván, por la que el conjunto visitante reclamó una segunda tarjeta amarilla para el mediocampista de Boca.

La jugada se produjo a los 27 minutos del segundo tiempo y generó fuertes protestas de los futbolistas visitantes. Otamendi fue uno de los que se acercó a Ramírez para reclamar por la decisión de no expulsar al volante del conjunto local.

Otra de las acciones que provocó indignación en el equipo de Ponzio fue la expulsión de Montiel. Los futbolistas de River compararon esa infracción con una acción anterior de Lautaro Blanco sobre Tobías Andrada, en la que el lateral de Boca solamente recibió una amonestación.

Las protestas del Millonario no se limitaron a las decisiones disciplinarias. Durante el segundo tiempo, River reclamó un penal por un agarrón de Lautaro Di Lollo sobre Nicolás Otamendi dentro del área.

El defensor aseguró que el futbolista de Boca lo sujetó de la camiseta e impidió que pudiera continuar con su movimiento. Sin embargo, el árbitro no sancionó la infracción y tampoco recibió un llamado del VAR para revisar la acción.

La situación incrementó el malestar del capitán, que volvió a cuestionar el funcionamiento de la tecnología y la manera en que se interviene en determinadas jugadas.

En sus declaraciones, Otamendi también hizo referencia a otras situaciones que, según su mirada, se vienen repitiendo a lo largo de la temporada. Para el defensor, el problema no se limita exclusivamente al Superclásico, sino que responde a una acumulación de decisiones que considera perjudiciales para River.

El entrenador del Millonario, Leonardo Ponzio, tampoco quedó conforme con el desempeño de Nicolás Ramírez. Durante el encuentro protagonizó un fuerte reclamo contra el árbitro, especialmente después de la expulsión de Montiel, cuando se acercó para cuestionar la decisión.

«¿Ya está? ¿Cumpliste? ¿Listo? ¿Otro más no, no?», fueron algunas de las palabras que le expresó al juez en medio de la tensión que se había generado en el campo de juego.

Una vez finalizado el Superclásico, el técnico volvió a manifestar su preocupación por las intervenciones del VAR y sostuvo que River no pretende recibir beneficios arbitrales, pero tampoco verse perjudicado por decisiones que considera injustas.

«No quiero que me den, pero tampoco que me quiten», expresó Ponzio, quien también hizo referencia a la importancia de actuar con valores y responsabilidad dentro del fútbol.

El entrenador reconoció que la expulsión temprana de Martínez Quarta condicionó considerablemente el desarrollo del partido y limitó las posibilidades de ejecutar el planteo que River había preparado para visitar a su clásico rival.

En cuanto al desarrollo futbolístico, Boca consiguió aprovechar la superioridad numérica y encontró la ventaja a los 27 minutos del primer tiempo. Lautaro Di Lollo, de cabeza, convirtió el único tanto del encuentro después de un tiro de esquina ejecutado por Sebastián Villa.

Con el resultado a favor, el Xeneize administró los tiempos y buscó aprovechar los espacios que dejó un River obligado a reorganizarse después de las expulsiones.

El conjunto visitante intentó reaccionar durante el complemento, pero la segunda tarjeta roja, recibida por Montiel a los 34 minutos, terminó de complicar sus posibilidades de alcanzar el empate.

Con esta victoria, Boca quedó a un triunfo de asegurarse el título de campeón anual y, además, garantizó su clasificación a la Copa Libertadores 2027. Su próximo compromiso será frente a Defensa y Justicia, en la última jornada.

River, por su parte, deberá dejar atrás una derrota que generó un fuerte impacto tanto por el resultado como por las controversias arbitrales. El próximo jueves tendrá que enfrentar a Aldosivi, en un encuentro en el que buscará recuperarse antes de afrontar la etapa decisiva del campeonato.

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