Interior

Alicia Cañete lleva el alma correntina a la feria de arte más importante de Buenos Aires

Nacida en Esquina, formada en el esfuerzo y la investigación, la artista visual Alicia Cañete presentará su obra en MAPA 2026, convocada por la reconocida curadora Diana Saiegh. Una historia de identidad, territorio y arte contemporáneo que orgullosamente tiene raíces correntinas.

Hay artistas que se van y no vuelven. Y hay artistas que, aunque vivan lejos, nunca terminan de irse del todo. Alicia Cañete —o Alil, como firma su obra, por Alicia Liliana— es de las segundas. Esquinense de nacimiento, porteña de adopción, su trabajo sigue bebiendo de las aguas del Litoral: de su paisaje, de su identidad, de esa pregunta difícil de sostener y difícil de abandonar sobre quiénes somos cuando miramos lo que nos rodea.

Entre el 25 y 28 de junio, esa pregunta tendrá un escenario de excepción: MAPA, una de las ferias de arte contemporáneo más prestigiosas de la Argentina. Cañete expondrá allí dentro de Naturaleza Confrontada, una propuesta curada por Diana Saiegh que reúne a dos artistas argentinas para explorar, desde lenguajes radicalmente distintos, la misma pregunta: ¿qué le hacemos a la naturaleza cuando la miramos? ¿O qué nos hace ella a nosotros?

¿Qué es MAPA y por qué importa?

Para quienes no frecuentan el circuito del arte contemporáneo, MAPA es mucho más que una feria. Es el espacio donde coleccionistas, galeristas, curadores e instituciones culturales de todo el país y del exterior se encuentran para pulsar el estado del arte argentino. Participar no es solo exponer: es ingresar a una conversación que define qué artistas y qué propuestas tienen proyección nacional e internacional.

Por eso la convocatoria que recibió Alicia Cañete no fue casual ni menor. Fue la curadora Diana Saiegh —figura de peso en el campo cultural porteño— quien levantó el teléfono para invitarla. «¿Cómo te ves en MAPA? ¿Tenés ganas de estar en MAPA?», le preguntó. Una pregunta que, para cualquier artista visual, equivale a una validación de años de trayectoria.

Una obra que nació del estudio, no del azar

La propia Alicia es clara cuando habla de este momento: no hubo atajos. «No nací en un repollo», dice con humor y con firmeza. «Trabajé muy duro, muy duro en estudiar, investigar, intentar equivocarme, volver a empezar.» Ese recorrido tiene base académica: comenzó sus estudios de Bellas Artes en Rosario y los continuó en el Instituto Josefina Contte de Corrientes. La fotografía y la fotografía híbrida llegaron después, en una etapa completamente autodidacta que la llevó a desarrollar un lenguaje propio y sin antecedentes claros en el país.

¿Qué es la fotografía híbrida?

Es una práctica que combina archivos fotográficos digitales —todos propios— con intervenciones de dibujo y pintura realizadas con lápiz óptico sensible. El resultado no es ni foto ni ilustración: es algo nuevo, un lenguaje en el límite entre la imagen captada y la imagen construida. Alicia sostiene que en Argentina no conoce a otros artistas que estén trabajando en esa dirección. Los referentes más cercanos están en Brasil y en Europa.

En su obra, la naturaleza no aparece como decorado ni como postal. Aparece como proceso: la erosión, el tiempo, la materia encontrada. Lo que el mundo deja atrás y que el ojo artístico recoge y devuelve transformado. Como explica la curadora Diana Saiegh en el texto que acompaña la muestra, el de Cañete es un trabajo que «sedimenta en lugar de irrumpir, que pregunta en lugar de afirmar».

La confrontación como forma de conocimiento

En Naturaleza Confrontada, la obra de Cañete dialoga, y contrasta, con la de la santafesina Claudia Monti, cuyo trabajo llega a la naturaleza desde el color irreverente y la intervención declarativa. Son dos artistas que no se parecen, que no buscan parecerse, y que justamente por eso tienen algo que decirse.

La curadora Diana Saiegh define con precisión la idea que organiza la muestra: «La confrontación no como conflicto, sino como forma de conocimiento. No como choque que destruye, sino como rozamiento que ilumina. Poner en diálogo dos obras que no se parecen, y descubrir en esa diferencia algo que ninguna de las dos podría revelar por sí sola». Y agrega, con una imagen que bien podría describir el propio paisaje del Litoral: «Como un tejido en punto en cruz, las obras no comulgan soporte ni lenguaje, y sin embargo comparten las visiones sobre lo vegetal, lo natural y lo imaginario».

La obra de Alicia en esta muestra se organiza como una serie de estados interiores del observador: presencia, escucha, extrañeza, fragilidad, contemplación. La naturaleza no aparece como escenario sino como fuerza capaz de modificar la percepción. Durante el desarrollo de la propuesta, una pregunta fue su brújula: ¿qué le hacemos a la naturaleza cuando la miramos? ¿O qué nos hace ella a nosotros? Esa tensión —la que va del ojo que observa al ser que es transformado por lo que ve— es el corazón de su trabajo en MAPA.

Corrientes, siempre presente

La conexión de Alicia con su provincia de origen no es nostálgica ni decorativa. Es constitutiva. Su proyecto más reconocido, Tierra de Encuentro, nació directamente del paisaje y la cultura del Litoral argentino: una investigación visual que propone observar la identidad que construimos y aquello que emerge cuando esa identidad se resquebraja.

En 2025, ese trabajo fue reconocido formalmente por el Instituto de Cultura de Corrientes, que expresó públicamente su valoración por Tierra de Encuentro y por INTACTO, su libro de artista, una obra desplegable donde imagen, escritura y sonido se integran en una experiencia sensible, destacando su valor cultural, histórico y artístico para la provincia.

Alicia reconoce que la distancia con Esquina se fue ampliando con los años. «En el 2019, cuando volví, encontré todo cambiado, una ciudad en la que era turista», cuenta. Pero la raíz sigue siendo la misma. El paisaje del Litoral, la identidad correntina, el río como metáfora y como materia: todo eso sigue vivo en su obra.

Una trayectoria que sigue abriendo puertas

MAPA 2026 no es un punto de llegada. La trayectoria de Cañete incluye exposiciones en instituciones públicas y privadas, proyectos culturales vinculados a hotelería de alta gama, donde el arte deja de ser decoración para convertirse en construcción de identidad, y propuestas interdisciplinarias que integran arte visual, arquitectura y territorio.

Para la cultura local, esta presencia en MAPA representa una oportunidad concreta: una artista correntina de trayectoria probada, con obra específica sobre la identidad del Litoral y reconocimiento institucional previo, está en el mejor momento para ser convocada por el Museo de Arte Contemporáneo de la provincia. El puente entre Buenos Aires y Corrientes ya existe. Solo falta recorrerlo.

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