Provinciales

Se cumplen tres años sin Tobuna, la yaguareté que se volvió legado

Tobuna, la yaguareté pionera en el proyecto de reintroducción de la especie en los Esteros del Iberá, murió el 13 de febrero de 2023 a los 22 años en el Centro de Conservación Aguará, Corrientes. Fue clave para la recuperación de la especie tras 70 años de extinción en la zona. 

Llegó a Corrientes en 2015 desde el Bioparque de Batán (Buenos Aires) para iniciar el proyecto de reintroducción, marcando el camino para el regreso del yaguareté. Hoy se cumplen el tercer aniversario de su muerte y nos dejó un legado.

En este sentido, el ambientalista correntino Luis Martínez compartió una reflexión: «Hay historias que no se miden en años, sino en huellas. Y Tobuna dejó huellas profundas en la tierra correntina y en el corazón de todos los que creemos que la naturaleza puede renacer».

Tobuna no fue solo una yaguareté, «con su presencia, nos recordó que conservar no es una palabra vacía: es compromiso, es decisión, es amor por lo que somos. Fue el latido que regresó a los Esteros del Iberá después de más de 70 años de ausencia».

«Durante décadas, el yaguareté había estado ausente en Corrientes. Un recuerdo, una foto antigua, un rugido apagado por la caza y la pérdida de hábitat. Parecía imposible imaginar que ese gran felino volvería a caminar libre por los esteros», sostiene Martínez.

«Pero con la llegada de Tobuna marcó un antes y un después. No fue simplemente parte de un proyecto de reintroducción. Fue el rostro visible de un sueño colectivo: que el yaguareté volviera a ser dueño de su territorio en Iberá. Su llegada fue un acto de reparación. Un símbolo de que el ser humano también puede elegir sanar lo que alguna vez dañó».

«Con el trabajo incansable de quienes soñaron su regreso, Tobuna pisó Iberá y comenzó a escribir una nueva historia. Una historia de adaptación, de instinto, de fuerza de resiliencia».

La partida de Tobuna duele. Duele porque simbolizaba la victoria frente a la extinción. Pero su partida no fue el final. Porque Tobuna dejó algo más grande que su propia vida: dejó un camino abierto. Dejó descendencia. Dejó conciencia. Dejó un Iberá que volvió a rugir», se aprecia en las líneas del ambientalista.

Finalmente expresó: «Hoy no está físicamente. Pero late en cada rugido que vuelve a escucharse en los esteros. Vive en cada niño que aprende que proteger la naturaleza porque eso es también proteger nuestra identidad. Y mientras haya un yaguareté recorriendo el Iberá, ella seguirá estando presente».

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba