Sturzenegger defendió la reforma laboral: menos juicios y licencias al 75% y 50%

El ministro de Desregulación explicó los cambios clave del proyecto con media sanción en el Senado. Aseguró que no se elimina la indemnización, pero se reducen «incertidumbres» judiciales y se flexibilizan condiciones laborales.
A horas de la media sanción en el Senado de la reforma laboral, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, salió a detallar los principales cambios del proyecto y defendió su alcance con ejemplos concretos. «El trabajador no va a perder su indemnización», afirmó, aunque reconoció que habrá modificaciones en licencias, negociaciones salariales y cargas patronales.
En diálogo con Radio Mitre, el funcionario sostuvo que se trata de la primera reforma laboral aprobada desde el retorno de la democracia y la enmarcó en un contexto donde, según señaló, la mitad de los trabajadores argentinos son informales y hace una década no se crean empleos registrados.
Sturzenegger apuntó contra la llamada «industria del juicio» y aclaró que el problema no era el monto base de la indemnización —que seguirá siendo de un mes de sueldo por año trabajado— sino los criterios judiciales que ampliaban significativamente los montos finales.
Como ejemplo mencionó el caso «Piegari», donde el cálculo se incrementó de manera considerable por la forma de actualización aplicada. Con la reforma, explicó, se fijan pautas específicas para actualizar sentencias y se establece que los honorarios de los peritos ya no estarán atados al tamaño económico del fallo.
«Se reducen esos márgenes de incertidumbre. No vas a tener una sorpresa por ese lado», remarcó.
Uno de los puntos más sensibles es el cambio en las licencias por enfermedad. Según detalló el ministro, cuando se trate de una enfermedad que no esté vinculada a una acción del trabajador, el empleador deberá seguir pagando el salario, pero al 75% y no al 100% como hasta ahora.
En cambio, si la incapacidad temporal surge de una acción voluntaria —como lesionarse jugando al fútbol— la cobertura será del 50% del salario. «Si te lastimaste jugando al fútbol, tu empresa no tiene nada que ver», graficó.
Sturzenegger justificó la medida como un intento de reducir abusos y evitar licencias prolongadas que, según su visión, no implicaban costos para quien ingresaba en ese esquema.
Otro eje central es el cambio en la negociación salarial. El proyecto introduce el principio de «prelación», por el cual los convenios de menor alcance —por ejemplo, los firmados a nivel empresa— prevalecerán sobre los de mayor alcance.
El ministro definió este cambio como una «federalización del trabajo», orientada a adaptar las condiciones laborales a las realidades productivas de cada región o empresa. Sostuvo que un esquema demasiado centralizado puede generar exclusión y desempleo en zonas menos productivas.
Además, se modifica la «ultraactividad» de los convenios colectivos, que deberán volver a renegociarse, y se fija un tope del 2% para las contribuciones sindicales, que en algunos casos llegaban al 7% del salario.
La reforma también contempla una reducción de aportes patronales. Según explicó Sturzenegger, parte de esos recursos se resignan y se canalizan hacia un fondo destinado a generar mayor previsibilidad, incluso ante eventuales despidos. También se crea un mecanismo de «refund» para nuevas contrataciones, con menor carga impositiva.
En paralelo, el recibo de sueldo deberá reflejar el costo total del empleo, incluyendo aportes patronales y otras cargas, con el objetivo de transparentar cuánto representa realmente cada puesto de trabajo.
El proyecto legaliza el fraccionamiento de vacaciones, práctica que ya se realizaba de hecho, e incorpora el banco de horas. Bajo este esquema, empleador y trabajador podrán acordar redistribuir la jornada —por ejemplo, no trabajar un viernes y compensarlo con más horas otros días— sin que esas horas se consideren extras.



