Colombi: “No hay elecciones fáciles, no debemos equivocarnos”

El exgobernador aseguró que es la forma de potenciar la confianza de la ciudadanía a 20 años. Reprochó que la alianza oficialista no permitiera a Gustavo Canteros y Eduardo Burna ser candidatos. Dijo que 80 boletas en el cuarto oscuro atenta contra la democracia. Criticó que muchos funcionarios “se aburguesaron”. Destacó la buena relación con Gustavo Valdés: “Si estuviera peleado, hubiese actuado de otra manera”.
Ricardo Colombi es un animal político. Su vida, sus días giran en ese sentido. Es el último caudillo correntino. Cada una de sus definiciones tiene sentido y destinatario. En todo momento busca dejar un mensaje. Marca la cancha y no le gusta cuando pretenden señalarle el camino. En sus respuestas siempre deja abierta alguna incógnita. No cierra las puertas a nadie. Es pragmático, utiliza los silencios cuando alguna pregunta o situación lo incomoda. Se resiste a dar nombres, no personaliza, pero se encarga de que el destinatario de sus palabras lo entienda claramente.
Aprendió de las debilidades y las fortalezas del viejo y desguazado pacto autonomista liberal. Comprendió como nadie la idiosincrasia del correntino y se identificó y benefició con ello.
Sabe escuchar, aunque no lo parezca.
Entendió hace cuatro años que debía iniciar un proceso de recambio dirigencial y ubicó a Gustavo Valdés en “el sillón de Ferré”. Ahora habla de pensar un proyecto a 20 años, dice que no pasa por su cabeza volver a ser Gobernador, aunque no le crean.
Defiende a Gustavo Canteros y a Eduardo Burna y dice que permitir sus salidas del oficialismo fue un error.
Juega todo el tiempo a manejar la agenda. Le cuesta asumir el rol de ya no “ser”. Sonríe cuando se le pregunta si no habría que cambiar el nombre de “sillón de Ferré” por el de “sillón de Colombi”. Basándose en la historia responde que no y vuelve a sonreír.
Entrevistar a Ricardo Colombi siempre genera una sensación única. En cualquier momento la respuesta puede ser dura, puede cambiar los roles e incomodar.
De aquel “chacarerito del Paiubre”, nada queda. Se transformó en un dirigente que le gusta preanunciar lo que podría suceder y ufanarse de los aciertos.
Se molesta cuando lo quieren jubilar. Tiene identificados a quienes pretenden hacerlo y les augura un desfavorable futuro político.
Ricardo Colombi puso una sola condición para la entrevista: hacer la última pregunta.
Su estado de ánimo no fue siempre el mismo. Se incomodó, se molestó. Pero al final se fue con una sonrisa. Había logrado su propósito: expresar los mensajes que quería dejar.
“Nadie habla de que fui el primero que dije que la mejor fecha para las elecciones a Gobernador debían ser el 29 de agosto. Porque al otro día es mi cumpleaños… y voy a estar festejando”, vaticinó Colombi.
¿Está seguro del triunfo?
Estamos tranquilos. Pero no hay que dormirse en los laureles.
¿Esta es la elección más fácil de la UCR?
No hay elecciones fáciles. Que a esta altura el Partido Justicialista no tenga candidatos es una ventaja. Pero también es cierto que el peronismo es un partido que tiene un piso y un techo. Un piso del 35%. Nunca sacó menos. Si tomamos las elecciones del 2019, que fueron en cinco boletas, lograron el 46%. No porque aún no tengan un candidato hay que pensar que las elecciones están ganadas. Ellos están trabajando políticamente. Utilizan todas las herramientas que el poder les brinda de organismos nacionales, programas sociales, rurales, recursos a los municipios. Pero algunos no quieren ver.
¿Quiénes no quieren ver?
Algunos que están encerrados aquí (en Capital), que no van al interior. Que piensan que el ser humano es como un caballo que se le pone las orejeras y atropella todo lo que está enfrente. No es así. No podemos cometer el error. Debemos evitar convertirnos en la versión Pacto II. El Pacto fue una herramienta muy importante. Era imbatible. Pero con el tiempo se alejó de la ciudadanía, de la gente. Debemos militar las acciones de gobierno.
¿Le está faltando militancia a ECO?
Sí. Un poco por la pandemia y otro tanto por la gran influencia de las redes sociales. Todo sirve pero hoy tenemos que ser inteligentes y en esta campaña, que será corta, debemos multiplicarnos y hacer muchas pequeñas reuniones.
¿Hay muchos funcionarios que se acostumbraron demasiado al aire acondicionado y a la calefacción de la oficina?
Sí… Sí… Sí… Veo un aburguesamiento en algunos sectores que no le hace bien a nuestro gobierno. Tenemos que reinventarnos. Y este desafío de pensar no en cuatro años de gobierno sino en 20. Cuando en el 2000 decía “vamos a pensar en 20 años en la provincia”, algunos dijeron este es un loquito, un chacarerito del Paiubre y otros nos dieron plazo al 31 de marzo 2002. Fijate lo equivocados que estuvieron. Tenemos que pensar a largo plazo, no tener una visión tan corta.
¿Cuál debe ser el rol de Colombi?
Seguiré bregando para apuntalar los cambios, transformaciones, evitar el aburguesamiento en el poder. No debemos despilfarrar la confianza mayoritaria que la ciudadanía depositó en nosotros. Ese cheque en blanco no podemos rifarlo gratuitamente. El funcionario, ya sea legislativo o ejecutivo, no tiene sábado y domingo; no le debe importar si hace calor, si llueve, si hay barro. No debemos olvidar el lugar del que salimos. Cuando hablo, lo hago por experiencia. Cuando me demuestren que hay otra receta mejor, la aceptaré. Pero hasta ahora, no.
Algunos lo quisieron jubilar…
Quienes me quisieron jubilar van a ir a la cola en la lista de candidatos.
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