Se recibió de abogada a los 73 años: “Las oportunidades están, solo hay que ir a buscarlas”

Rosa Alegre tiene 73 años. Se hizo “famosa” en los últimos días por haberse recibido de abogada. Es maestra jubilada, madre de cuatro hijos. Con la vida ya resuelta, decidió no perder tiempo y retomar una carrera que había postergado durante muchos años. Con empeño y el apoyo incondicional de su familia y sus compañeros, Rosa logró recibirse de abogada.
A lo largo de la semana Rosa tuvo contacto con varios medios locales por su historia y diarioepoca.com no perdió la oportunidad de dialogar con una mujer llena de energía y pasión por sus sueños. Esto la motivó a retomar sus estudios y lograr obtener el título de abogada. Para empezar la nota, Rosa resaltó “tengo muy buenos amigos y sobre todo, amigos jóvenes, mis compañeros a quienes valoro muchísimo. Fueron los jóvenes los que me alentaron y los que siguen alentándome y dándome su apoyo”. Es que fueron precisamente sus compañeros los que dieron a conocer su historia.
El relato de Rosa inició cuando decidió ser maestra, “a los 28 años me recibí de maestra. Ejercí y trabajé en el campo, trabajé en la ciudad, en Misiones, en Entre Ríos, y siempre fui ama de casa. Soy madre de cuatro chicos que ya son todos adultos, recibidos y que formaron sus familias. Dos están en el ámbito de la Salud, radiólogo y otro agente sanitario, y dos en Educación, una es maestra y otra bibliotecaria”, describió con orgullo.
“Yo había comenzado a estudiar Derecho cuando todavía era soltera, dejé, me casé, ejercí Magisterio y después cuando quedo sola decidí retomar porque ahora el tiempo es mío. Puse todas las ganas, todo mi esfuerzo para poder obtener este título”, contó. “En el 2010, tras jubilarme, retomé la carrera de Derecho”.
Consultada de cómo fue volver a ser una estudiante, Rosa confesó “fue un proceso difícil y de mucho sacrificio porque el cerebro, la mente, la memoria no está acostumbrada a ese trabajo de estudiar, de tener un horario o una disciplina para estudiar. Hay que ponerle, mínimo ocho horas de estudio, cuatro horas a la mañana y cuatro a la tarde. Cuesta esto, uno dice “no, mañana” pero no, hay que dejar todo y comprometerse”, remarcó.
En tiempos normales y con clases presenciales, Rosa recordó cómo era entrar a clases y ver a compañeros en su mayoría jóvenes, “por supuesto que comencé de cero y la mayoría de los chicos eran realmente jóvenes, entre 17 y 18 años y yo ya era la adulta mayor allí. Pero nunca me sentí mal. Desde un primer momento ellos se acercaron y me dijeron “señora lo que necesite, nosotros estamos acá y la vamos a ayudar” y así fue a lo largo de estos años”, resaltó.
Por otra parte Rosa contó que siempre se mostró comprometida con el estudio, siempre enfocada, “cuando nos teníamos que reunir en grupo para estudiar yo les decía “si vamos a estudiar, vamos a estudiar”. Definíamos una hora y a esa hora teníamos que estar, por supuesto que nos tomábamos unos recreítos pero no perdíamos el tiempo”.
“Derecho es una carrera que siempre me gustó. Se parece mucho Magisterio porque uno tiene que saber de todo un poco. Solo que en el Magisterio uno trata con los niños, es otro idioma. En Derecho se emplea palabras más técnicas”. “El lenguaje técnico es lo que más cuesta pero uno lo aprende y recuerda”, detalló.
Sobre su última materia con la que se recibió, Rosa contó “fue Seminario Penal. Fue muy emocionante. Los profesores fueron muy cálidos, generosos, humildes para compartirnos sus saberes y fue un gusto cursar con ellos. Estoy muy agradecida. Tuve compañeros excelentes, muy curiosos, muy interesados en aprender y eso se contagia”, compartió.
“Ahora tengo que ponerme en contacto con la Facultad para saber los requisitos para tramitar mi título. Ahí también me darán mi matrícula y pagar los aranceles que corresponde. Todavía estoy en la nube y todavía no bajo”, describió entre risas sobre sus sensaciones.
Rosa llena de entusiasmo expresó: “Las oportunidades están siempre, solo hay que ir a buscarlas. Uno tiene que dar el primer paso, eso es fundamental”. “Cualquiera que está en su vocación tiene que dar el primer paso, estudiar y recibirse. Sé que me queda más camino y voy a tener que andar”, resaltó. Asimismo dijo que le gusta la parte Civil. “Me gustaría ejercer si Dios quiere”, anheló.
Con su experiencia de docente, Rosa se sinceró “a lo largo de la carrera de Derecho he tenido mis fracasos, me he sentido mal por no aprobar algunas materias pero aceptaba que si no estaba preparada no quería el aprobado”.
Para finalizar instó “nunca es tarde y nunca hay que renunciar a la meta que queremos llegar. Tenemos que tener ese algo, ese deseo de lograr nuestros objetivos. Pero algo importante que siempre les dije a mis compañeritos, nunca pasar por arriba del otro. Si uno tiene un sueño, hay que perseguirlo pero siempre con esfuerzo”.
“Mi mensaje principalmente es transmitir a los jóvenes que tengan ese entusiasmo, que no se echen al abandono, que no pierdan el tiempo y estudien. Nada viene de arriba. Todo tiene sus frutos y recompensa, me llena el alma, de satisfacción y me siento orgullosa porque con mi esfuerzo he logrado esto”.
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