Interior

Berón de Astrada y Mburucuyá, dos localidades devotas de San Antonio Padua

El domingo pasado estas dos localidades vivieron la fiesta patronal de San Antonio de Padua, una de las devociones más antiguas de la diócesis de Corrientes. Historia, identidad y fe, tienen en común estos dos pueblos correntinos.

La pandemia del COVID19 modificó hábitos y entre ellos, las tradicionales peregrinaciones y fiestas patronales quedaron a un lado para evitar la aglomeración de personas. El domingo pasado se celebró San Antonio de Padua, patrono de las localidades de Mburucuyá y Berón de Astrada. En ésta última, se realizaron acciones solidarias como signo de fraternidad y acompañamiento a las familias afectadas por el coronavirus.

Las devociones de los correntinos están tan arraigadas como el origen mismo de cada pueblo. El Santo (o la Santa) Patrono es no sólo un símbolo de fe, sino de la identidad misma de cada uno. Entre las devociones más antiguas de la diócesis de Corrientes, la de San Antonio de Padua, es una de las más populares aún hoy, en tiempos de pandemia, virtualmente, desde el rincón del país en el que se esté, se participa de su fiesta.

Dos son los pueblos que lo tienen como Patrono y signo de su identidad, Berón de Astrada y Mburucuyá. En ambas localidades, a pesar de la pandemia, la novena y el día litúrgico se vivió como un acontecimiento comunitario y familiar.

San Antonio de Itatí

Momentos especiales se viven en Berón de Astrada cuando se inicia el mes de junio. Sobre la vera del Paraná, la presencia de la capilla del Santo data del siglo XIX, con primeros registros en 1857, con el nombre primitivo vice parroquia San Antonio de Itatí, dependía entonces de Itatí, parroquia cabecera de la zona.

Los curas que atendían la parroquia precedían de Itatí y brindaban los sacramentos. El Obispo que visitaba en algunas oportunidades la zona era de Entre Ríos, ya que aún no se creaba la diócesis.

Posteriormente, la comunidad pasó a depender del curato de Caa Catí, hasta 1956, aproximadamente. Hasta 1993, vice parroquia san Antonio de Padua era atendida por los sacerdotes de Itá Ibate, más tarde se llamó capellanía, y luego en 1996, centro pastoral San Antonio de Padua, y era atendida por los sacerdotes del Seminario Menor.

En 2005, se eleva a parroquia

El edificio en sus orígenes fue un rancho de paredes de adobe con techo a dos aguas, galerías a ambos costados. Después construyeron un edificio con estructura de tinglado y adelante construyeron los dos campanarios. Habían algunas casitas al fondo que fueron reemplazadas, y hoy se tiene la casa parroquial; hay salones de catequesis, un patio amplio. La comunidad se mueve con sus colaboraciones y donaciones.

El pueblo de Berón de Astrada peregrina hace más de 25 años a Itatí. Al principio se hacían caminatas, luego fueron incorporándose caballos, autos, motos. El pueblo entero se mueve hacia Itatí en el mes de julio.

En el pueblo tienen memoria heredada en familia, que fundación de la capilla fue hecha por el franciscano Pedro Bernardo Sánchez, el 16 de marzo 1764. La fiesta de San Antonio desde entonces se tomaba como patrono del pueblo, la imagen estaba en una estancia y luego se la trae a donde está hoy el templo. Entonces ya, se rezaba el Rosario, el novenario, oraciones a San Antonio y responsorios; la procesión acompañado el Santo por toda la población, no había misas por falta de sacerdotes, de igual modo, la gente honraba a San Antonio.

La fiesta en Mburucuyá

En esta localidad, los actos centrales fueron presididos por el Arzobispo, monseñor Andrés Stanovnik.

Cuenta la historia de la parroquia de San Antonio de Mburucuyá, ubicada a unos 150 kilómetros de Capital, que se estableció junto con el pueblo mismo, y en sus orígenes perteneció al curato de San José de las Lagunas Saladas y luego, al curato de General Paz de Nuestra Señora del Rosario; esto allá por 1932.

En ese entonces, existía ya la devoción a San Antonio al que se veneraba en una capillita de barro y paja. Con el tiempo se fue construyendo el templo actual, que aunque tuvo modificaciones, mantiene el diseño original.

La imagen principal está tallada en madera, aunque antes se creía que estaba hecha en otro material. Hay una réplica muy venerada que está también hecha de madera, vestida de sayal marrón, propio de los franciscanos. ¡Muy venerada!.

Durante la novena, se exterioriza aún más la devoción por San Antonio. Las familias enteras participan de la novena todos los días. Hay files que cumplen sus promesas de asistir vestidos “como el Santo” (con hábito marrón), tanto adultos, niños jóvenes. Otra característica muy arraigada es la de pedir durante las misas de la novena por los familiares difuntos.

Para los mburucuyanos, antes del tiempo de pandemia, los festejos patronales implicaban un compromiso de regreso al pueblo. Entonces, desde distintos lugares de la república en el que estén, hay que volver al pueblo para esa fecha.

Una forma de agradecer a San Antonio por gracias recibidas, es la de realizar donaciones en dinero, mercaderías, animales que son faenados para compartir con los más necesitados.

Como en todo pueblo del interior, por la gran presencia de fieles, se rezan en dos horarios la novena; participan los llamados mayordomos que representan a las instituciones del pueblo, grupos católicos, capillas urbanas y rurales.

Antes de la pandemia, la procesión central del día litúrgico representaba el acontecimiento más multitudinario del pueblo, al que asisten de fieles todos los departamentos vecinos con las imágenes de sus Patronos.

El día 12, víspera de la fiesta, es ya una tradición el reparto de carne para los más necesitados, que se acompaña con mercaderías y pan (se faenan alrededor de 30 animales, todos donados).

En la parroquia hoy existe un Consejo de Pastoral y un Consejo Económico, hay un importante número de Ministros de la eucaristía, se realiza catequesis familiar; hay un grupo de peregrinos de a pie a Itatí y otro de peregrinos de San Antonio (que llevan la imagen del patrono para acompañar las fiesta patronales de los departamentos vecinos). También hay un grupo juvenil llamado “Jóvenes de Reina y Madre”, y el grupo de hombres, que se dedica a cocinar para repartir comidas o, en otros tiempos, preparar almuerzos comunitarios. Actualmente, por est5e tiempo sanitario, no tiene actividades pero hay un grupo de monaguillos.

Las actividades espirituales principalmente en las novenas participan en las misas-liturgia atraer a personas que durante el año no asisten mucho a misa, leer lecturas, salmos, oración de san Antonio y el responsorio tradicional.

Invitar a sacerdotes para ayudar al local para confesiones, en la cual en esos días se intensifica.

Participan además personas de distintos, lugares del país por medio de grabaciones (del sur del país, de bs as y los residentes allí, chaco, santa fe).

Cabe destacar que la parroquia posee una reliquia del cuerpo de San Antonio. Llegó tras la misión que realizaron sacerdotes franciscanos recorriendo el mundo con dos reliquias del cuerpo del Santo. Para la gente del pueblo, la providencia hizo que llegaran a Mburucuyá donde pudieron constatar la gran devoción del pueblo hacia su Patrono. Uno de estos frailes prometió conseguir alguna reliquia. Fue así que a los pocos meses, se hizo presente nuevamente el sacerdote franciscano con el hermoso regalo para el pueblo. Todos los años, se celebra la llegada de la reliquia el 19 de noviembre.

En cada celebración, es infaltable la presencia de personas a caballo, ataviados de la vestimenta típica del gaucho correntino que llegan para honrar a San Antonio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Diarioepoca.com

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