España legalizó la eutanasia y el suicidio asistido

La despenalización convierte al país en uno de los pocos en el mundo que permitirá a un paciente incurable recibir ayuda para morir y evitar su sufrimiento.
La nueva ley española autoriza la eutanasia, que contempla la administración por parte de personal médico de una sustancia mortal, y el suicidio asistido, por el cual la persona se encarga de tomar la dosis prescrita.
La norma prevé que toda persona con «enfermedad grave e incurable» o padecimiento «crónico e imposibilitante» pueda solicitar ayuda para morir y así evitarse «un sufrimiento intolerable».
Asimismo, impone estrictas condiciones, como que la persona, de nacionalidad española o residente legal, sea «capaz y consciente» al hacer la petición, que debe formular por escrito «sin presión externa» y repetir 15 días más tarde.
El médico siempre podrá rechazarla si considera que no se cumplen los requisitos, y debe ser aprobada por otro médico y por una Comisión de Evaluación.
En tanto, cualquier profesional de la salud puede alegar «objeción de conciencia» para negarse a participar en el procedimiento, cuyo costa estará a cargo de la salud pública.
La legislación fue aplaudida por organizaciones que defienden el derecho a morir dignamente, que mantuvieron una lucha de décadas, durante las cuales hubo casos emblemáticos que visibilizaron la problemática.
La ley es una victoria «para la gente que puede beneficiarse de ello» y también «para Ramón», dijo a AFP Ramona Maneiro, la amiga que ayudó a morir a Sampedro, que fue detenida por esa acción pero no llegó a ser juzgada por falta de pruebas.
La legislación es rechazada por la Iglesia católica y partidos de derecha y extrema derecha, mientras que su aplicación genera interrogantes en algunos sectores médicos, que afirman que salvar a toda costa a un paciente está en «el ADN del médico».
La eutanasia «es siempre una forma de homicidio, pues implica que un hombre da muerte a otro», indicó la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Además del de Ramón Sampedro, otros casos causaron impacto en España, como el de Luis Montes, un médico anestesista procesado por provocar la muerte de más de 70 pacientes terminales, aunque finalmente fue sobreseído en 2007.
Más recientemente, Ángel Hernández espera un juicio por ayudar a morir en 2019 a su mujer, inmovilizada por la esclerosis múltiple.



