Francisco condena la injerencia extranjera y se solidariza con los cristianos

En su primer discurso, el Papa pidió «que cesen los intereses particulares, esos intereses externos que son indiferentes a la población local».
El ascendiente de Irán, la mayor potencia islámica de la rama chiita, creció luego de que la invasión militar estadounidense de 2003 derrocó al Gobierno árabe y musulmán sunnita del presidente Saddam Huseein y empoderó a los chiitas.
Frente a las autoridades, Francisco inició su discurso recordando que, «en las últimas décadas, Irak ha sufrido los desastres de las guerras, el flagelo del terrorismo y conflictos sectarios basados a menudo en un fundamentalismo que no puede aceptar la pacífica convivencia de varios grupos étnicos y religiosos, de ideas y culturas diversas».
El discurso en el Palacio Presidencial fue el primero de los siete que el Papa dará en Irak, y llegó poco antes de dirigirse al clero local durante un encuentro en la catedral católica siríaca de Nuestra Señora de la Salvación.
La Iglesia que visitará el Papa, en el corazón de Bagdad, se convirtió en un ícono de la violencia del extremismo islamista tras un ataque suicida del Estado Islámico (ISIS) en 2010 durante una misa dominical en el que murieron 55 personas.
Tras el ataque, se inició un proceso para beatificar a los 48 fieles cristianos que murieron dentro de la iglesia, a la espera de que sean considerados «mártires» por el Vaticano.
En defensa de los cristianos, el Papa recordó también a la minoría yazidí, que sufrió, según condenó Bergoglio, «atrocidades sin sentido» a manos del grupo yihadista sunnita Estado Islámico (EI) cuando controló parte de Irak, en 2014.
La llegada del Papa se da en medio de la fuerte suba de casos de coronavirus en el país de Medio Oriente, con toque de queda vigente durante viernes, sábado y domingo y la prohibición del desplazamiento entre las regiones del país.
En ese marco, Salih agradeció al Papa su visita «más allá de la situación difícil que está atravesando el mundo con el coronavirus y que nuestro país sangrante ha aguantado».
Tanto el Papa como toda la delegación, incluidos los 74 periodistas que lo acompañan, fueron vacunados en el Vaticano antes del viaje.
El sábado, el Papa se dirigirá a la ciudad santa de Nayaf, al sur de Bagdad, para una visita de cortesía a la máxima autoridad del islam chiita de Irak, el gran ayatollah Ali al-Sistani.
Líder religioso de gran ascendiente político en el país, Al-Sistani recibirá al Papa en una ciudad considerada santa para los chiitas, en la que se encuentra el mausoleo del imán Alí, yerno del profeta Mahoma y fundador de esa rama del islam.
Tras el encuentro con Al-Sistani, Francisco encabezará un encuentro intrreligioso en las ruinas de la ciudad de Ur, lugar de nacimiento según la Biblia del patriarca Abraham, símbolo de encuentro entre el judaísmo, el cristianismo y el islam.
El viaje de Francisco tiene también como marco el aumento de acciones armadas en las últimas semanas, incluidos ataques con misiles contra bases estadounidenses en distintos puntos de todo Irak, que hicieron que el Pontífice decidiera usar, por primera vez en su papado, un auto blindado para desplazarse por el país.



