Bayern Munich apabulló al Barcelona en Lisboa

Los alemanes golearon 8 a 2 a los catalanes, a puertas cerradas para el público, con tantos de Muller (2); Perisic; Gnabry; Kimmich; Lewandowski y Coutinho (2).
Las posesiones cortas y verticales se convirtieron en un arma imposible para una defensa sin demasiados reflejos, con la salvedad de Gerard Piqué cuando actuó en las alturas, y a las que se les sumaron una marca insoportable cada vez que la pelota cayó en los pies de Messi o más atrás en el joven Frankie De Jong, debido a la poca participación de Sergio Busquets, y la subida por los dos costados de los laterales bávaros.
El poder ofensivo de Bayern Münich, sumado a las pocas garantías de los defensores catalanes durante toda la temporada, derivó prontamente en el gol de Thomas Müller -figura del partido- tras una enorme jugada colectiva.
Y a pesar del empate rápido conseguido por una subida de Jordi Alba, en la única jugada que Barcelona se halló en su ADN futbolístico, el equipo teutón fue una topadora y se impuso en cada rincón del campo.
El encuentro mantuvo su ritmo frenético impuesto por los alemanes, con un mediocampo como zona de tránsito y sin un jugador que frene la pelota, y eso acercó situaciones de peligro en ambos arcos aunque no se tradujeron en goles por la falta de fortuna y la aparición de los arqueros.
Y en ese ida y vuelta, Perisic aprovechó una pérdida infantil de Sergi Roberto, con todo Barcelona en plena salida, y con un remate fuerte y cruzado le devolvió la ventaja a los bávaros, que en esa jugada tenía cinco futbolistas en zona de ataque.
El dominio de Bayern Münich, que no dejó pensar a Lionel Messi -asfixiado por los volantes y la marca personal del canadiense Alphonso Davies-, encontró un premio mayor cuando Müller asistió a Serge Gnabry por encima de un lento Clément Lenglet.
La conclusión temprana de la llave se dio en el segundo personal de Müller. El mediapunta, con olfato de centrodelantero, anticipó a Lenglet, y sorprendió con un 4-1 cuando apenas iban 30 minutos.
Barcelona cambió el esquema para el complemento, le entrada del francés Antoine Griezmann por Sergi Roberto lo metió en un 4-3-3 más acorde a la comodidad de sus futbolistas, sobre todo de Messi y Luis Suárez, autor de un descuento formidable.
La esperanza «blaugrana» duró poco porque enfrente Davies se sacó de encima la marca de Nelson Semedo, el peor de la cancha, desbordó y asistió al otro lateral: Kimmich.
La pesadilla se amplió cuando Philippe Coutinho, cuyo pase es de Barcelona, le metió dos más; el polaco Robert Lewandoski aportó uno y así cerraron un 8-2 histórico.




