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Advierten que el freno en la obra pública afectará al transporte y energía

Nacieron como un vehículo para atraer miles de millones de dólares. Eran la esperanza oficial para mejorar rutas, trenes, autopistas y tendidos eléctricos. En un primer paso, las empresas iban a destinar US$ 6.000 millones en corredores viales, para luego destinar otros US$ 4.500 millones en otras obras de infraestructuras.

 

El Gobierno apostó a que los programas de Participación Público Privada (PPP) serían su tabla de salvación para obtener dólares frescos en medio de la devaluación y el parate de la economía. Con la adjudicación de los corredores viales, arrancó la carrera para desembolsar US$ 6.000 millones. Los consorcios ganadores ya arrancaron con el capital propio, pero les falta la financiación a «largo plazo», es decir con préstamos de bancos internacionales.

 

Se estima que cuentan con dinero para bancar el 10% de las obras, pero les falta el otro 90%. «Todavía quedan siete meses para que obtengan ese dinero», tranquilizan desde fuentes oficiales.

La decisión de poner «en espera» compromete otros proyectos. Uno de los principales es la Red de Expresos Regionales (RER), presupuestada en US$ 2.300 millones. También una línea de transmisión eléctrica que uniría Mendoza (en la localidad de Río Diamante) con el noroeste de Buenos Aires (Charlone), a la que se iban a destinar US$ 650 millones.

 

Por el tren norpatagónico (también denominado Vaca Muerta, ya que unirá Añelo con Bahía Blanca) hay versiones contrapuestas. En el Ministerio de Transporte, bajo la órbita de Guillermo Dietrich, dicen que «sigue en pie». Otras fuentes oficiales especifican: «Todos los pasos previos, de convocatorias a las petroleras, integración con las líneas de trenes de carga y trabajos previos, continuará. Pero no hay fecha para el llamado a licitación». Allí se calculaba un desembolso de US$ 780 millones.

Dietrich, era uno de los principales impulsores de estos PPP. El secretario de Energía, Javier Iguacel, también los alentaba en su área.

 

Además de los RER, Transporte esperaba avanzar en la modernización de las líneas Urquiza y Belgrano Norte, junto con la segunda etapa de los corredores viales. En la Secretaría de Energía contaban con otras cinco líneas de transmisión en sus planes. Todo deberá esperar.

 

El Gobierno realizó presentaciones ante inversores del exterior buscando fondos para PPP. Fue entre fines de 2017 y comienzos de 2018, cuando el dólar estaba calmo y el riesgo país parecía controlado. La devaluación carcomió esas expectativas. Los bancos que se comprometieron a financiar los PPP viales ya no están seguros de poner plata en Argentina.

Aunque se otorgaron seis corredores viales, sólo en uno de ellos comenzó la actividad. En el Gobierno dicen que los restantes también iniciarán sus tareas. El banco estatal BICE está armando una infraestructura para los PPP viales, tratando de salvar el efecto de los cuadernos con manuales de «riesgo reputacional».

 

Los consorcios ganadores les dicen a funcionarios que no están consiguiendo la financiación esperada. A medida que sube el riesgo país, los bancos de inversión se alejan del país. Las compañías cuentan con dinero propio para arrancar las obras, pero no mucho más que eso.

El armado e implementación de los programas PPP recae sobre José Luis Morea, gerente general del BICE. Esa entidad es encabezada por Francisco Cabrera, ex ministro de Producción. Las decisiones administrativas y regulatorias de PPP corresponden a Jefatura de Gabinete.

 

Aunque no hubo manifestaciones públicas al respecto, en el Gabinete se comenta que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, no veía a los PPP con simpatía. También se susurraba que el FMI era contrario a este mecanismo.

 

El Ministerio del Interior tenía también una obra (la represa Portezuelo del Viento) bajo esta modalidad, pero la sacó de PPP y la pasó a una licitación «tradicional».

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